viernes, 16 de octubre de 2015

Cigarro y Cáncer

Hoy tengo 50 años.
Por 34 años he fumado mucho, yo diría muchísimo. un aproximado de 30 cigarros al día, cuando mejor me iba, me consideraba una fumadora empedernida. No me sentía mal, lo que me molestaba era que por las noches y las mañanas tosía,tenía un silbido de dia y de noche roncaba.  Arrojaba flemas y  aunque mi condición física era buena, en los últimos años me cansaba demasiado pronto. Dormía diciéndome a mí misma que no volvería a fumar y lo primero que hacía es encender un cigarro para despertar, ese es el vicio.
Hace un año, cuando mi madre enfermó de cáncer de pulmón, (ella era fumadora hasta su último día, ya sin esperanzas de vida, le calmaba un poco la ansiedad, aunque bajaba en sus niveles de saturación, creo que es válido en esa condición), empecé a hacer una conciencia. Por ningún motivo quisiera que mis hijos vivieran el infierno que vivimos al ver cómo mi madre fue consumida en tan solo seis meses por esta devastadora e infame enfermedad. Seis meses de impotencia, angustia, tristeza y frustración.
Al recibir la noticia de que yo tenía linfoma, fue un momento y días de mucha angustia. Mi número de cigarros al día ya lo había disminuido de 30+ a la mitad. Me hicieron todas las pruebas previas al tratamiento, entre ellas una de función pulmonar de la que gracias a Dios salí bien. Pero solo tres de los seis ciclos de ABVD fueron con bleomicina, uno de los componentes menos importantes de la fórmula pero más perjudicial para mis pulmones.  Tal vez por la falta de bleomicina mi tratamiento se extndió a seis ciclos, pero el riesgo de que fueran todos con bleomicina era muy alto debido a todos los años que fumé y al  al daño pulmonar previo al tratamiento.


La nicotina es sumamente adictiva y desafortunadamente no he podido dejar de fumar por completo. Hay tres cigarros que no puedo evitar. El de la mañana, después de comer y en la noche. Creo que también tiene una función laxante porque me ayuda a evacuar. Durante estos meses y con la ayuda de un cigarro electrónico, he podido reducir la cantidad de cigarros a 3 cigarros al día. Me siento bien, ya no tengo tos. Y es que fumar me calma un poco, me quita la ansiedad. En mis peores momentos es lo que ayudaba a no llorar.
Admito que a estas alturas, yo no debería fumar ni uno solo. No estoy orgullosa.
Yo sé y todos sabemos que fumar mata. Es un importante factor de riesgo, provoca y detona el Cáncer y enfisema.

Fumar mata.





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