jueves, 8 de octubre de 2015

Mi familia

He hablado mucho acerca de mi, mis dolores, mis sentimientos, mi cuerpo. Aunque esta etapa de mi vida se trata de mi salud y de mí no he hecho mención de mi familia a la que afectó profundamente. Un par de meses antes de haber perdido a mi madre, a causa de un agresivo y fulminante cancer de pulmón, me enteré de que yo tengo linfoma. Inicié un tratamiento una semana después de que murió mi madre y a dos meses de la boda de mi hijo.
Tres semanas antes de la boda nos devastó por completo la noticia de  que también mi suegra padece de cancer, esta vez de ovario.  Las dos mujeres más importantes en mi vida, la de mi marido y de mis hijos sufriendo de la peor de las enfermedades, claro en distinto grado pero al final cancer.
Hemos sin duda atravesado por momentos muy difíciles. No sé cómo he de compensar a mi hijos lo que debía de ser el momento más feliz e importante de sus vidas cuando sus dos abuelas y yo  estamos atravesando por circunstancias que definen la vida o la muerte.

Todos han sido muy pacientes conmigo y yo me he sumido en una horrible oscuridad y depresión.
A mi esposo y a mis hijos les he de agradecer eternamente el haber cuidado de mí con incondicional paciencia, amor y ternura. Han volcado sus corazones y su tiempo hacia mi. Han enfrentado con valentía momentos terribles junto conmigo y nuestras madres.  No es fácil perder una abuela, yo a mi madre, saber que yo tengo Cancer y su otra abuela enferma también, y nada nos asegura que nos curaremos exitosamente.
Sin duda, tengo una familia hermosa en todos los sentidos. Hijos, nueras, nietas y un marido que ha soportado mis momentos más difíciles. Mis enfados, mi rabia, mis dolores mi tristeza y la de él también, sin duda. En un corto periodo, suegra, esposa y madre.
Esta horrible enfermedad afecta a toda la familia y como familia que somos, todos sufrimos, en distinta medida. Como le decía yo a mi madre  " a ti te duele y yo lo sufro contigo".
A pesar de todo, cada uno de ellos ha tratado de animarme, distraerme, complacerme y abrazarme con dulce ternura.
Lo más penoso es ver a los hijos sufrir. A mi marido ni se diga. Era tal mi frustración, mi impotencia, y mi rabia que simplemente dejé de hablar por temor a lastimarlos y tampoco es  agradable quejarsetodo el tiempo. Han sido muchos meses de encierro y malestar.
Es  mi tema de conversación. Te preguntan cómo te sientes? Cuál es la respuesta correcta, la verdad o la mentira? Bien o me duele todo, me siento exhausta, tengo náusea, malestar. Ellos la pagaron y por ellos y con ellos, lucho contra esta maldita enfermedad.

Estoy infinitamente agradecida con Dios y con la vida por tener a la familia que tengo. Por contar con cada uno, por su apoyo incondicional,  por su paciencia y por su amor.

Los amo.