sábado, 20 de febrero de 2016

10 semanas después de la Radioterapia

Recibí la noticia de que padecía de linfoma de hodgkin un  día como hoy. 19 de febrero del 2015.


Hoy, a diez semanas de haber finalizado la radioterapia me he recuperado casi por completo.
El gusto es lo que más me ha costado recuperar y lo más difícil. La quimioterapia, mientras tenía efecto, me provocaba un sabor amargo que mejoraba hasta antes de recibir la quimioterapia que seguía. La radiación, por el contrario, es una quemadura provocada que no se siente pero literalmente quema toda el área del cuello, incluida la piel, cuero cabelludo, oídos, nariz, boca, glándulas salivales y garganta. He bajado cuatro kilos y mi apetito de ser voraz, ahora, es pobre. Mi saliva es escasa lo que me provoca un gusto amargo que se me refresca en cuanto bebo agua. Me arde y duele un poco el cuello, obviamente en el área radiada. La piel es más sensible, y la ropa de lana me roza el cuello, así es que trato de usar debajo un cuello alto de algodón.
Tengo zumbidos en los oídos. El brazo izquierdo y hasta los dedos gordo e índice se me duermen, podría ser un efecto secundario tardío de la quimioterapia. Me duelen los hombros y por la tarde me siento fatigada. Un poco de comezón en la cabeza. Después de la radio, puedo haber tenido algunos picos de hipertensión. Escucho mis latidos y algunas veces siento palpitaciones sobre todo por las mañanas antes de despertar, más bien es lo que me despierta. Un fuerte sonido en mi oído que coincide con mis latidos.
Nada mayor. Nada comparado con el efecto secundario de una quimioterapia.
Lo mejor de haber concluido los tratamientos de quimioterapia y radioterapia es que no volveré a pasar de nuevo por esto! es la posibilidad de haber vencido al linfoma!
La próxima semana me repetirán el PET y sabremos si entré en remisión y soy sobreviviente del cáncer o sigo siendo una valiente e invencible luchadora.
A estás alturas y por todo lo que he pasado no me doy por vencida. Lo mejor o lo peor está por venir. Nada me detendrá hasta que hayamos, y lo digo en plural, mi familia más cercana y yo que hemos librado esta batalla juntos, vencido al cáncer.
Todo ha valido la pena. ¡Viva la vida!